Seguimos siendo Decisivas, entonces ¿por qué no Iguales?

Yaissel Sánchez Orta. Secretaria Territorial UGT L´Alacantí – La Marina

En tiempo de pandemia, también se ha demostrado que las mujeres seguimos siendo Decisivas, entonces cabe preguntarnos ¿Por qué no somos Iguales?

Tal y como hemos vivido,  la huella que ha dejado a lo largo de los meses esta pandemia sanitaria ha sido de una dureza aplastante, la cual nos ha hecho poner el acento y definir cuáles serían esas actividades esenciales que llegaron a no paralizar del todo la economía del país.
Como ya conocemos, esos empleos que han sido reconocidos como esenciales, en su inmensa mayoría han sido desarrolladas por mujeres, así lo testifican las cifras. Han sido ellas, nosotras, las que en mayor medida hemos cuidado y vigilado por la esencia humana, pero sin embargo, nos da la sensación que hemos sido aplaudidas pero no lo suficientemente valoradas o lo suficientemente respetadas y este desasosiego que produce esta infravaloración, es compartido por el movimiento feminista, porque se pone en cuestionamiento la responsabilidad de las mujeres cuando se acerca la conmemoración del 8 de marzo.
¿No creéis que hemos sido generosamente responsables para llevar adelante el cuidado de las personas  en esta crisis sanitaria, sin distinción de espacios ni  de esfuerzos?
No ha habido residencias, ni hospitales, ni centros de atención primaria, ni hogares, ni comercios, ni centros educativos, ni un largo etcétera, en que las mujeres hayamos dejado de ser las protagonistas de los cuidados, de preservar la vida y en definitiva de contribuir a que la economía del país no sufriera un desplome, hasta tal punto ha sido esta labor, que han sido las mujeres las más contagiadas por la enfermedad con mayor incidencia en las edades entre los 30 y los 60 años.
Y cabe pensar, que esta situación se ha producido ya que han estado  las mujeres más expuestas en la primera línea de acción al virus, al concentrarse la mayor parte de su ocupación en este tipo de actividades esenciales, incluso cuando escaseaban los equipos de protección individual y las mascarillas y guantes eran de reutilización obligada. Pero es que además, no podemos olvidar que el desempeño del cuidado en los hogares sigue recayendo casi en exclusividad en las mujeres, simplemente por el hecho de que es un empleo que no se retribuye, y que al mismo tiempo no se contabiliza todo su potencial.
Según nuestra percepción desde UGT creemos, que seguimos cometiendo un grave error como sociedad, al no reconocer los ingentes recursos que supondría la valoración en equidad del empleo desempeñado por las mujeres. ¿Nos podemos permitir, de verdad, el lujo de perder millones de euros por el simple hecho de no romper con la inercia de las discriminaciones que sufrimos las mujeres en el mundo del trabajo? Comparto con ustedes esta reflexión, pero desde mi punto vista creo solo hay cabida para una respuesta cuando con la crisis sanitaria han mermado los recursos económicos en las empresas y en los hogares familiares.
 En tiempos de crisis, seguimos siendo decisivas a pesar de tener que seguir enfrentándonos al encasillamiento de contrarios precarios, de sufrir en solitario las diversas brechas que se acentúan y perpetúan en el acceso y el mantenimiento del empleo, así como en las ocupaciones de menor retribución, y que además se extienden hasta en las propias pensiones. Son precisamente esas brechas eternas que hacen que el término desigualdad cobre todo su significado. Para acallar aquellas mentes incrédulas, - no es una falacia ni una invención- ya que las cifras nos siguen alertando que el 70% del paro registrado aquí en la provincia de Alicante, sigue teniendo rostro de mujer.
Hemos sido decisivas y además valientes, hemos sido capaces de solventar con nuestro trabajo las carencias que tiene la administración ante determinadas políticas públicas. Hemos soportado en silencio la humillación y el miedo al maltratador cuando la única opción ejerciendo la responsabilidad era quedarse en casa.
El tiempo avanza muy de prisa sin apenas ser capaces de apreciarlo y justamente ahora hace un año,  salíamos a la calle a reivindicar como cada 8 de marzo la agenda feminista y aunque sabemos que los focos se giran malintencionadamente al movimiento feminista y de su respuesta en la calle, esto no supondrá que renunciemos a responder a esa misoginia ideológica que se intranquiliza cuando con argumentos y hechos silenciamos su discurso.
Por ello las alianzas son necesarias, necesitamos de la labor política en todas sus dimensión desde la europea hasta la local, precisamente esta última, porque sus diagnósticos deberían ser los más certeros y sus políticas las más eficaces cuando existe una voluntad transformadora que prima sobre el discurso estéril y edulcorado que carece de acción. Necesitamos además de las alianzas empresariales, la modernización de sus empresas no sería completa sino asumiesen los cambios legislativos que en materia de principios  de igualdad se han venido produciendo.
 En tiempos de pandemia, este 8 de marzo, volveremos a colorear de violeta las fachadas, las calles, los balcones, las redes sociales tejiendo redes feministas por la igualdad  con  las reivindicaciones y las exigencias para conseguir que seamos #100x100Iguales.

 

 

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